El principio del fin de los bosques de sequoyas / Coastal Redwoods

El descubrimiento de los bosques de Sequoyas

sequoya_6

En 1768, Carlos III, sintió la necesidad de consolidar sus colonias en la Alta California, territorio de la Nueva España, antes de que Inglaterra y Rusia hicieran lo mismo. Así lo ordenó a José de Gálvez,  el virrey español que residía en la ciudad de México. Gálvez organizó cuatro expediciones diferentes, dos por mar y dos por tierra, para establecer una serie de presidios y misiones franciscanas, desde San Diego a Sonoma, un pueblo al norte de San Francisco, a lo largo de 800 kilómetros.

En la primavera de 1769, Don Gaspar de Portola, fue el encargado de conducir una expedición por tierra desde la Misión de San Fernando de Velicata, en la  Baja California, hasta el límite de la Alta California, intentando llegar a la bahía de Monterey. La bahía era conocida por los españoles como la Bahía de los Pinos, desde el viaje de Juan Rodríguez Cabrillo en 1542 y la llegada en 1602, de Sebastian Vizcaíno al puerto natural que nombró Puerto de Monterey en honor del Virrey de la Nueva España, el Conde de Monterey.

Al principio, Portola no fue capaz de encontrar su destino, pero continuó hacia el norte y, en el otoño de 1769, se convirtió en el primer europeo en llegar por tierra a la bahía de San Francisco. Su grupo de soldados, colonizadores y padres franciscanos, incluyendo a Junípero Serra, acamparon cerca de la actual ciudad de Watsonville, donde Portola anotó en su diario la existencia de unos “ muy altos de color rojo”. Nunca antes habían visto como estos. Estos rojos descubiertos por Portola posteriormente pasarían a llamarse redwood en inglés.

Sequoya_1

El final de los bosques de sequoyas costeros / Coastal Redwoods

Antes del descubrimiento del oro en 1848, existían más de 800,000 hectáreas de Bosques de sequoyas costeros (Coastal Redwoods) en el norte de California, conocidos por los indígenas Miwok de la costa como cho-lay. Poco después del inicio de la Fiebre del Oro (Gold Rush) en 1849, los aserraderos comenzaron a proliferar en pueblos madereros como Forestville, en el Condado Humboldt, al norte de la costa de California.

Miles de enormes troncos de sequoyas fueron talados y transportados usando como medio de transporte ríos y canales hasta las represas de los aserraderos de las madereras. Todo ello para satisfacer a los poblaciones nacientes de la costa Pacífico.

Sequoya_3

Los carreteros conducían grandes carros tirados por equipos de hasta 12 bueyes o caballos de carga y recogían decenas de miles metros cúbicos de tablones de madera cortada en las rocosas orillas y acantilados del Pacífico. Allí, mediante bloques, poleas, cables y cuerdas gruesas cargaban la madera en barcos madereros. Con las cubiertas rebosantes de madera, los barcos zarpaban hacia el sur, a la floreciente área de la bahía de San Francisco.

Sequoya_5

La goleta C. A. Thayer, fue uno de estos barcos encargados del transporte de madera hasta San Frncisco a finales del siglo XIX.

Goleta_C._A._Thayer

Goleta C. A. Thayer

A finales del siglo XIX, casi el 97% de los omnipresentes bosques de sequoyas costeros (Coastal Redwoods) habían sido talados para obtener tablones, traviesas de ferrocarril, caballetes, postes de cercas y oleoductos. Se dice que Robert Louis Stevenson instaló paneles de madera de sequya en el  salón de su casa de Samoa en 1891.

Redwood_tree_house_19th_century

Casa árbol sobre una Sequoya, siglo XIX

Sequoya_2

sequoya_4

 Fuente: 1

Fotografías:  Humboldt State University Library, University of California, Casa-árbol

Esta entrada fue publicada en Fotografía, Historia, Naturaleza y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a El principio del fin de los bosques de sequoyas / Coastal Redwoods

  1. Abel dijo:

    Madre mía….menuda fiebre de madera más rara. De esto ya solo queda la reserva natural de redwoods, no?

    • Savinio dijo:

      En efecto, sólo queda el Parque Nacional de las Secuoyas (Redwood Park). Es un parque nacional ubicado en la parte sur de Sierra Nevada, al este de Visalia, California, Estados Unidos.El parque nacional fue creado en 1890. Es el famoso bosque de Secuoyas gigantes en el que está al conocido General Sherman, el árbol más grande del mundo, con 84 m de alto y 11 m de diámetro.

      Saludos Abel

      • Abel dijo:

        Woooo….como la foto esa que subiste no hace mucho, formada por 30 fotogramas creo recordar. Era impresionante

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Arturo Fernández Calvín dijo:

    “Cuando un lugar tiene nombre, es el principio de su destrucción”. Esta frase vive entre los lomos de una novela de J. Fennimoore Cooper, “El cazador de ciervos”. Cambia la palabra “lugar” por “árbol”, y tendrás la espeluznante imagen de una secuoya decapitada por unos enanitos armados con sierras, ambición y fiebre. Fiebre de progreso. Todo esto me provoca una reflexión sobre el impacto del bienestar humano sobre otros seres. Y que conste que no soy un “sor citroen” del ecologismo. En todo caso admito estar contaminado por las novelas de Joseph Conrad, que abordó este tema muchas veces y con gran talento.

    • Savinio dijo:

      Estimado Arturo:
      Acertada cita la de Fennimoore. Comparto enteramente la visión del progreso de Josef Teodor Konrad Nalecz Korzeniowski. Muchas de sus novelas (El corazón de las tinieblas por ej.) son una metáfora sobre la fiebre del progreso y sus implicaciones en la naturaleza humana. Al mencionar este autor tocas una veta sensible en mí. Gracias por tu comentario. Termino con una cita de nuestro querido autor:

      “Los más de nosotros nos hemos descubierto en un momento u otro cierta disposición a perdernos por el mal camino. ¿Y qué hemos hecho, en nuestro orgullo y cobardía? Echando miradas furtivas y aguardando el momento oscuro hemos enterrado nuestro descubrimiento discretamente, para seguir luego en la misma dirección de antes y en esa senda tan transitada, que no tuvimos el valor de dejar y que ahora, más claramente que nunca, advertimos que no es sino el largo camino que lleva a la tumba.”

      Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*