Elliot Murphy. El príncipe que no pudo (o no quiso) reinar

Iniciamos una nueva era en nuestro blog con la incorporación de un nuevo colaborador: Arturo Fernández Calvín es escritor, buen aficionado a la música y amigo de sus amigos. A partir de ahora inicia su andadura en Aryse con un primer post sobre el músico norteamericano .

elliot-murphy“El rock está aquí para quedarse, pero ¿quién quedará para jugar? (Last of the rockstars, LP Aquashow, primero en la discografía de Elliot Murphy, 1973)

Ellipot-Murphy-Aquashow

 

Bruce Sprigsteen convirtió el rock en épica y desgarro para contar sus historias, la visión emotiva de lo que ha sido su gran amor: Los Estados Unidos de Norteamérica. De hecho Bruce nunca ha salido de América. En lo más alto de su reinado, allá por los ochenta, un paisano suyo llamado Elliot Murphy pudo haberse convertido en serio candidato a la corona del Boss, pero las cosas ocurrieron de otro modo. El joven Murphy poseía una imagen sugerente: melena de seda rubia, lacia hasta más abajo de los hombros, facciones anguladas rodeando la nariz romana, perfecta, y dosis equilibradas en su expresión, ni demasiado dulce ni totalmente poseída por ese rictus áspero tan propio de los varones del Rock. Si en lugar de pantalones ceñidos de cuero negro, guitarra eléctrica y armónica, hubiera salido a los escenarios con calzas, jubón y mandolina, todos le hubieran tomado por la reencarnación de algún bello juglar. El caso es que acabaron llamándole así: juglar, el llamado a suceder a Bob Dylan. El nuevo poeta del rock. Nunca heredó, quedando así la dinastía sin vástagos de verdadero empaque, aunque Bruce y Bob pueden consolarse teniendo la certeza de que Elliot es la fusión perfecta de ambos. Pero como la realidad es ambigua y esconde cosas, tenemos que decir, en honor a la verdad, que toda esa historia de juglares y reinados fue uno de los taimados manejos de la industria, ávida por explotar con nuevas caras el filón Dylan. Murphy eligió la independencia y por ello jamás ha tocado en un estadio de fútbol, pero si en un barco de vapor …. (hace poco, en Suecia).

Medianoche, me rindo. Vivo bajo tu antiguo hechizo, has sido mi amante desde que puedo recordarte, me salvas con las historias que cuentas.” (Diamonds by the yard, LP Nights lights, 1976)

Elliot-Murphy-Nights-lights

Sus letras se sumergen en lo poético, en la evocación; hablan sin sordidez de un hombre que busca y pregunta, que se lamenta o critica y lo hace con estilo: Elliot es sensible, culto, su melena siempre está limpia. No resulta difícil imaginarlo como Jay Gatsby, poseído por una melancolía inteligente y turbia que se desboca en cataratas de música y palabras. Con el tiempo llegará a publicar novelas y poesía: Elliot trasciende el mundo del Rock. Igual que Bruce, en su día saldó sus cuentas con el Sueño Americano: “Just a history from America“, 1977. Poco después, puso agua de por medio para dejarse acariciar por la vieja mano de Europa, y fue aquí donde obtuvo un reconocimiento afortunadamente no masivo, de modo que los que le admiramos podemos seguir haciéndolo sin tener que hacinarnos como ganado. Cambió la Stratocaster del 61 por una acústica; su música, que siempre ha combinado un rock enérgico con aromas de R&Blues y baladas inconmensurables, se suaviza en los últimos 15 años. Pero él es rock puro y de vez en cuando vuelve a formar bandas enchufadas. Su nómina de colaboradores es extensa. Siempre músicos de primera y muy bien tratados, mimados por el jefe: las presentaciones que hace Murphy de su gente en los directos son parte del espectáculo, y una parte muy emotiva.(Nada que ver con el gulag del León de Belfast)
.
” Y …. a la batería … ¡¡¡Tony Machine!!!

Lo mejor de E.M. es un puñado de sus primeros discos y, sobre todo, sus conciertos. Es un animal de escena, alguien capaz de hipnotizar, de hacerte llorar, de sacarte del planeta, de crear con sus canciones una tensión dulce que desearías que fuera para siempre, algo imposible de describir con palabras porque solo se puede oir y sudar. En la vida de un rokero que se precie no puede faltar una experiencia así. Es como hacer al amor. Su empatía con el gremio es célebre: tiene por costumbre hacer amistades y colaborar con gente de los lugares donde toca; que se lo pregunten a los Stormy Mondays o a Eva Amaral, que hizo con él un cameo muy curioso en Madrid. Como siempre toca en sitios pequeños, podemos contemplar en su rostro muchas cosas que no veríamos en una pantalla y bajo la presión de 20.000 personas al lado; sentimos que nos con oce, nos mira, que somos algo para él. No tengo nada contra el Rock industrial donde han acabado casi todos (Bruce el primero), pero prefiero el mundo pequeño y elitista (ver el sentido clásico de la palabra, por favor) de un músico como Elliot Murphy.

El chico que se fue de Long Island

“Por favor, no preguntes donde vamos. Yo estoy tratando de competir con la luz” … “… Tenemos lo que está bien, conducir toda la noche”. (“Drive all nigt” LP Just a story from América, 1977.)

 Elliot-Murphy-Just-a-story-from-América

Elliot vive en París, la musa que nunca se agota, hace años. Pero la verdad es otra. Cien conciertos al año pateando pequeñas salas por los lugares de la Vieja Dama no dan para estar mucho en casa. Elliot vive en todas partes y en ninguna, tiene vocación de naúgrago

“Esté donde esté me siento como un alienígena con una profunda sensación de soledad existencial. Tengo el alma de un expatriado porque me siento más en casa cuando menos estoy en casa. Las habitaciones de hotel me dan seguridad, los constantes viajes me proporcionan raíces, y el ajetreo es una forma de energía” . (Elliot James Murphy, un alma de Rock).

elliot_murphy_2

Arturo Fernández Calvín

Para saber más: Web de Elliot Murphy

 

Esta entrada fue publicada en Música y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Elliot Murphy. El príncipe que no pudo (o no quiso) reinar

  1. elanandria dijo:

    Una gran aportación, sin duda, amigo Savinio. No cabe duda que Arturo, el nuevo colaborador del blog, conoce de cerca la figura de este poeta del rock, este “alienígena” como el mismo se siente, que se da por entero al público que acude a escucharle en esas pequeñas salas donde la cercanía, te deja ver su rostro y sentir sus canciones, y donde seguramente más de uno, como el mismo Arturo, acude a la cita casi anual que Elliot tiene con sus seguidores, que son muchos, en este país, tan necesitado a ratos, de unas canciones sencillas, pero tan llenas de esa fuerza que el directo les da. ¿Quién de nosotros se quedará a jugar?
    La sensación que tengo después de leer el post, es que voy a desempolvar alguno de mis viejos vinilos, para darle un repaso a la música y a las historias, de este bello juglar, que nunca llegó a tal, pero que nos “hechiza con la fuerza de ese amante a la noche”, con el que pensamos disfrutar un día como hoy.
    Buen comienzo y esperamos más historias, tan bellas como esta.
    Ánimo que es un buen empuje, para este blog, que muchos ya compartimos.
    elanandria.

    • Savinio dijo:

      Estimado Anandria:

      Gracias por tu opinión. Creo que la humilde función de este tipo de este blog y sus colaboradores es estimular a los lectores. (Definición de estímulo: Energía que excita desde el exterior un determinado sentido. En general, objeto o suceso externo o interno que provoca o modifica una vivencia o altera la actividad de un organismo vivo.) Comenta E.M “Antes pensaba que cada disco era como una novela; ahora los veo como un capítulo de un libro muy largo en el que cada canción no es más que una frase o una escena memorable”. Creo que a Arturo le encanta la conexión literaria de la obra de Murphy y la elección de sus temas y su formato intenta aportar tres capítulos que pueden sintetizar su obra.

      Gracias por tu aporte y que disfrutes de tus vinilos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*