Encontrado el cráneo perdido de Goya

Según informaciones aparecidas en el diario francés Sud-Ouest, del Midi francés, el historiador francés Marc Renneville ha localizado el cráneo del ilustre pintor Francisco de Goya y también un molde en yeso del mismo en el Musée Flaubert et d’histoire de la médecine de Rouen.

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Molde en yeso del Cráneo de Goya

Según el diario francés las investigaciones llevadas a cabo por el historiador francés Marc Renneville han sido fundamentales para la localización de la pieza anatómica que faltaba del cuerpo del ilustre pintor. Renneville investigaba las colecciones frenológicas del Museo Flaubert y de Historia de la Medicina. El origen de dicha colección está en el fundador del Museo de Historia Natural de Rouen, Félix-Archimede Pouchet, quien, en 1836 se había hecho cargo de los moldes del Museo de la Sociedad Frenológica de París. Un inventario realizado en el Museo de Rouen en 1888, menciona la existencia de cuarenta y cuatro moldes. Escribiendo en 1859, el hijo del fundador del Museo, Georges Pouchet, indicaba la existencia de veintisiete piezas en la galería de la anatomía. En los almacenes del museo Flaubert, se identificaron veinticinco piezas: cráneos, cabezas y rostros en yeso. Las cabezas estaban apoyadas en una base, con una etiqueta para identificarlas y relacionadas con el Musée de la Société de Phrénologie en París del que provenían. Algunas estaban sin etiquetar o con etiquetas ilegibles. Marc Renneville estudió las piezas, entre las cuales había cabezas y moldes de criminales decapitados como los miembros de la familia Fournier, el asesino Thibert, Mallet o el pintor Jacques-Petit Firmin. Al historiador francés Renneville le llamó la atencón un cráneo y su molde del despacho del padre de Félix-Archimede Pouche, Georges Pouche. En este despacho le intrigó estas dos piezas aparentemente sin etiquetar pero situadas en una vitrina junto a una copia del dibujo de Goya “Los locos de Burdeos”. Renneville analizó el busto de yeso con rayos X y descubrió que en su interior aparecía una signatura con el nombre de Goya. En este mismo despacho, asímismo, ha aparecido correspondencia que data de 1827 -1836 entre Georges Pouche y el Dr. Jule Laffargue. Ambos eran amigos, o al menos conocidos y participaban de las doctrinas del Dr. Franz Joseph Gall (1758-1828), el padre de la frenología. Esta relación confirma la tesis del psiquiatra francés Bernard Antoniel. Según Antoniel, Goya dió el consentimiento a que su amigo el Dr. Jule Laffargue le cortase su cabeza una vez muerto para que realizara el correspondiente estudio frenológico. Antoniel asegura que el experimento se realizó en secreto en el asilo San Juan de Burdeos, lugar donde Goya se inspiró para verificar su serie de dibujos conocida como “Los locos de Burdeos”. El cráneo fue enviado más tarde a uno de los hospitales anexos a la Facultad de Medicina de Paris. A partir de aquí nada más se supo del cráneo.

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Museo Flaubert y de la Historia de la Medicina en Rouen

Renneville tomó muestras del ADN del cráneo para cotejarlas con los restos del esqueleto del pintor, actualmente depositado en la Iglesia de San Antonio de la Florida. Según fuentes cercanas a la investigación, éstas han dado positivo, por lo que se cerraría de este modo uno de los grandes misterios que envolvieron a la figura de Goya desde finales del siglo XIX y principios del XX cuando en 1888, al exhumar sus restos mortales en el cementerio de Burdeos, donde reposaban desde su muerte, se descubrió que al cuerpo le faltaba el cráneo.

Goya vivía en Burdeos. Allí falleció el 16 de abril de 1828, alrededor de las 2 de la madrugada. Fue enterrado al día siguiente, 17, en un panteón del cementerio de la Chartreuse en el que yacía su propietario desde hacía tres años, su consuegro el comerciante navarro Martín Miguel de Goicoechea. Murió muy probablemente de los trastornos derivados del contacto durante muchos años con pinturas hechas con alto contenido en plomo, al igual que Van Gogh, según expertos médicos que coinciden en señalar que Goya fue víctima del saturnismo o plumbosis, intoxicación por ingestión de plomo, que habría de afectarle a órganos vitales y también al cerebro, incluida la sordera.
Desde su enterramiento en 1828 transcurren 52 años hasta 1880 en que el cónsul de España en Burdeos, Joaquín Pereyra, en una de sus visitas al cementerio de La Chartreuse en el que yacía su esposa, se topa con la tumba de Goya en muy mal estado. Hubieron de transcurrir 4 años hasta 1884 para que el gobierno español diese carácter oficial al estado de la tumba.

Fuentes de la investigación mencionan los contactos existentes en la actualidad entre el ministerio de Cultura español y el francés con vistas a la repatriación del cráneo a España. Según estas mismas fuentes el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, ha entablado conversaciones con su homólogo francés Frédéric Mitterrand, a fin de llevar a buen puerto la repatriación del cráneo de Goya. Esto podría suceder a principios del próximo año 2012, a finales de enero o principios de febrero, coincidiendo con una de las primeras visitas oficiales que el presidente Mariano Rajoy realizaría a Francia, uno de los aliados más importantes para nuestro país en Europa.

Para saber más acerca de las visicitudes del cráneo de Goya: Tinta de Hemeroteca, ABC

Este post está dedicado a Alvaro, el infatigable investigador de noticias soñadas.

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