Mark Lugo: el sumiller aficionado al arte ajeno

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Un sumiller aficionado al arte ha sido noticia las últimas semanas. El pequeño apartamento de Mark Lugo donde vivía en Nueva Jersey parecía el templo de un coleccionista privado de obras de arte: unas botellas de Chateau Petrus, un pequeño Picasso por aquí, un boceto de Fernand Léger por ahí, y así hasta un total de 19 obras de artistas como Jean-Michel Basquiat o Yoshitomo Nara. De modo que Mark Lugo parecía un aficionado al arte de gustos caros, pero su afición no coincidía con su condición económica.

Pero al igual que el arte surrealista que admiraba, la vida de Mark Lugo no era lo que parecía. De hecho, la fiscalía de  Nueva York le acusa de adquirir su colección a través del robo. A principios de febrero se declaró culpable en la Corte Suprema estatal en Manhattan de los cargos de gran hurto y posesión criminal de propiedad robada, relacionados con el robo de obras de arte de dos hoteles de Manhattan en junio pasado.

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Mark Lugo había sido extraditado recientemente desde California, donde había estado 138 días en prisión por el robo de un Picasso. En julio pasado se llevó, tranquilamente, un dibujo de Picasso valorado en unos 200.000 dólares de la galería Weinstein de San Francisco. La policía de San Francisco consiguió identificar a Lugo como el hombre que caminaba por la calle con el dibujo  de Picasso “Tete de Femme” antes de coger un taxi. La policía siguió a Lugo al apartamento de un amigo en el condado de Napa, donde encontraron el dibujo embalado y a punto de enviarlo a algún sitio. Esto llevó a la policía a registrar su apartamento en Hoboken, N.J. A raid de esto es cuando las autoridades descubrieron las 19 obras de arte. En su apartamento de Hoboken, los investigadores encontraron obras de arte robadas, valoradas en 430.000$, cuidadosamente expuestas, así como tres botellas de Chateau Petrus Pomerol, valoradas en 6000$, también robadas de una Vinoteca de Wayne, Nueva Jersey.

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Lugo, sumiller ocasional en exclusivos restaurantes de Nueva York como BLT Fish, realizaba sus robos con relativa facilidad, dijeron las autoridades. El 14 de junio, presuntamente salió del Chambers Hotel, situado en el Centro de Manhatan, con una bolsa de lona en la que había metido “Pastel on board,” una serie de cinco pinturas de Mie Yim valoradas en unos 1.800$ cada una. Dos semanas más tarde, según los fiscales, realizó una hazaña similar en la Helly Nahmad Gallery, situada en el Hotel Carlyle. Utilizando el mismo “modus operandi” se llevó “Composición con elementos mecánicos”, un dibujo Ferdinand Léger, valorado en cerca de 350.000$.

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Su abogado, James Montgomery, declaró al The New York Times, que su defendido no pretendía vender las obras de arte. Definió a Lugo como un joven de 31 años, un tipo atractivo, agradable pero con problemas personales durante los últimos dos meses. Negó cualquier posibilidad de comerciar con dichas obras y especificó que su cliente tan sólo pretendía tener su colección privada. Su abogado en California, Douglas Horngrad, declaró que su cliente vivía “de un episodio psiquiátrico, una compulsión, o una manía.”

En resumen, Mark Lugo es un esteta, un gourmand del arte. Se dedicaba a hurtar obras de arte y buenos vinos para luego deleitarse con ellos en su pequeño apartamento. Pagará por ello. Ahora bien ¿Quién no ha hurtado algún libro de una librería o alguna bebida o comida de un supermercado? Cuestión de precio ¿no? Si el Gusto se afinase en muestro país, acabaríamos con el molesto botellón. Criticamos a los americanos, los llamamos bárbaros… a ver si aprendemos de los buenos ejemplos…

Steve-MacqueenFuentes: 1, 2, 3

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