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2014 La nueva Casa Gropius, diseñada por Bruno Fioretti Márquez Arquitectos, está construido en el sótano de la original, la única parte que sobrevivió a los bombardeos de la Guerra (Foto: Christoph Rokitta / Stiftung Bauhaus Dessau)

Los fantasmas de la Bauhaus reaparecen

Dos de los edificios más emblemáticos diseñados por Walter Gropius para la Bauhaus deDessau y que fueron destruidos en 1945, durante la II Guerra Mundial, han sido restaurados y reinterpretados por el estudio de arquitectos BFM architekten. La reconstrucción de la  y la Casa de Moholy-Nagy realizada por Bruno Fioretti Marquez ha generado bastante polémica en el mundo de la arquitectura, pues saca a la luz el problema de la reinterpretación de dos fantasmas arquitectónicos emblemáticos del pasado.

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el tratamiento del proyecto se continúa en la nueva Casa Moholy-Nagy al lado …

El conjunto de viviendas para los Maestros de la Bauhaus se levantó en el año de 1925 dentro de un tereno muy cercano al Edificio de la Bauhaus en Dessau. Una de las viviendas sería para el maestro Gropius y las otras tres serían viviendas pareadas una de Moholy-Nagy/Feninger otra de Muche/Schelemer y la tercera de Kandinsky/Klee. Tanto el edificio principal como las Casas de los Maestros fueron construidas como manifestaciones de la “vida moderna”: estaban compuestas por formas claras y cúbicas, con grandes ventanales, la simplicidad de su criterio estético abarcaba todo, desde sus fachadas a los tiradores de las puertas, las estanterías, sillas, la cocina o a la lavadora. Gropius y su esposa Ise, quien en realidad sólo vivió en su casa dos años, no se cansaban de señalar a sus visitantes e invitados la eficiencia y la higiene de esta nueva forma de vida que había diseñado.

Sala de estar de la casa de Walter Gropius

Walter Gropiusy su esposa Ise, mostrando la comodidad en su “moderna” sala de estar. (Foto: Lucia Moholy-Nagy, Casas de los Maestros © Bauhaus-Archiv de Berlín / VG Bild-Kunst)

Sin embargo, el conjunto de estas cuatro casas también demuestra que una institución como la Bauhaus todavía era jerárquica. Mientras que los seis maestros tenían cada uno una casa adosada bastante modesta, el director Bauhaus Gropius construyó una casa mucho más grande, similar a una villa. Tenía habitaciones para la servidumbre, así como un garaje – para su coche oficial con chófer. En cambio las casas adosadas de los maestros ofrecían a sus habitantes un alojamiento básico. Sus casas estaban situadas juntas en un pequeño bosque existente, en tanto que la villa del director tenía un enorme muro de dos metros de altura que rodeaba un jardín privado.

El 7 de marzo de 1945, la mayor parte de la ciudad de Dessau fue destruida por un ataque aéreo. La villa de Gropius y la vecina casa de los Moholy-Nagy fueron severamente dañadas, y mientras Casa Moholy-Nagy (en realidad la mitad de la casa) fue demolida por completo, el sótano de la Casa Gropius permaneció intacto. Después de la guerra, había poco interés en Dessau, por entonces una ciudad del este de Alemania, por restablecer la Bauhaus. En la década de 1950, cuando una pareja quiso construir su nuevo hogar en los restos de la antigua casa de Gropius, los funcionarios de urbanismo permitieron, incluso insistieron en que la casa tuviera una cubierta a dos aguas – para provocar al arquitecto original, quien mientras tanto, se había convertido en un ciudadano de los EE.UU.. La nueva Casa Emmer, el nombre de la pareja que lo construyó, fue el resultado de una buena mezcla con las casas más antiguas del otro lado de la calle, pero que contrastaba con Casas de los Maestros restantes, que no fueron reparadas durante las décadas siguientes. Su renovación y reutilización como espacios expositivos sólo comenzó a partir de 1992.

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Esta fotografía más bien borrosa e imprecisa, tomada por Ise Gropius en 1926, se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la Casa Gropius después de la destrucción del edificio en 1945, creando la memoria colectiva de la misma. (Foto: Ise Gropius)

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2014 … el fantasma de la Casa Gropius, la antigua Casa Emmer, demolida en 2008, a raíz de las discusiones acerca de qué preservar, reconstruir o destruir … (Foto: Christoph Rokitta / Stiftung Bauhaus Dessau)

Reconstrucción o reinterpretación

En el transcurso de la reevaluación del patrimonio de la Bauhaus en Dessau, se realizaron intensos debates sobre la destrucción y pérdida de la Casa de Gropius y las Casas de los Maestros. ¿Debían ser reconstruidas como si nada hubiera pasado? ¿O debería ser derribada la Casa Emmer, el  único testigo superviviente real de todos los estratos de la historia alemana que había impactado en el lugar? Esta problemática es inherente a casi todas las ciudades deAlemania, algunos de los cuales siguen, reconstruyendo casas, plazas y centros de ciudades enteras como copias de imágenes anteriores a la Segunda Guerra Mundial: la Frauenkirche en Dresde, el Stadtschlösser o los palacios de la ciudad de Berlín y Potsdam, o la casas del barrio medieval  del centro de Frankfurt son ejemplos de ello.

Sin embargo, no es frecuente la reconstrucción de un edificio que simboliza la modernidad clásica en arquitectura – por el contrario, en muchas ciudades alemanas, son los edificios modernos los que están siendo derribados para dar paso a los “históricos”. La problemática que se planteaba en Dessau era la siguiente: Si queremos restaurar algo del pasado, ¿cuál es el período  exacto que se elegiría? ¿Qué pasado querríamos revivir? Reconstruir las casas que faltan significaría devolver al conjunto las partes que faltaban, devolverle su antigua gloria como un escaparate perfecto mundialmente conocido del modernismo temprano. Sin embargo, también significaría la destrucción de los vestigios de la historia alemana que siguieron este breve período, las huellas que la Alemania nazi y la RDA dejaron en el lugar, el primero por su frontal oposición, la segunda por su absoluta falta de interés ante las intenciones de la arquitectura moderna definida por la Bauhaus.

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Ubicada en el antiguo sótano de la Casa Gropius, la Casa Emmer fue construida en la década de 1950. Con su techo inclinado era una declaración perfecta anti-Bauhaus.

Reinterpretación …

Los debates sobre las alternativas a la reconstrucción de la Casa de Gropius incluyeron la reconstrucción de la totalidad del conjunto de las Casas de los Maestros en consonancia con los preceptos de la protección de monumentos; la reconstrucción estética de la forma exterior de la Casa del Maestro Gropius en interés del turismo; la conservación de la Casa Emmer como un registro histórico de la destrucción y la reconstrucción. Se llevó a cabo un concurso de arquitectura inicial  que terminó sin  resultados satisfactorios, alimentando el debate aún más. Finalmente se planteó la cuestión de la posibilidad de la existencia de una tercera vía entre el mantenimiento de los elementos contradictorios del lugar como testigo de un pasado contradictorio, o la reconstrucción original de Gropius como si nada hubiera pasado.

Se presentó un nuevo concurso que debía traer nuevas ideas para las Casas de los Maestros. El concurso abarcaba: La reconstrucción de la Casa de Moholy-Nagy y la Casa Gropius. El diseño urbano y arquitectura del paisaje del complejo de Casas de los Maestros, incluyendo el muro perímetral y el antiguo quiosco de refrescos diseñado por Mies van der Rohe, junto al desarrollo de la circulación de las inmediaciones.

El estudio de Bruno Fioretti Arquitectos presentó un convincente esquema teórico que respondía a la pregunta planteada. Su proyecto parte de un concepto casi filosófico que cita la obra de artistas y escritores como Thomas Demand, Hiroshi Sugimoto y Jorge Luis Borges, respecto a sus ideas que apuntan a temas de la memoria humana y la imaginación: “Nuestra memoria vive de cierta indefinición e imprecisión”, precisó el arquitecto José Gutiérrez Márquez durante la inauguración de la obra en Dessau.

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El diseño de Bruno Fioretti Márquez parece una escultura abstracta borrosa, similar a un dibujo o modelo del original perdido.

Su proyecto ganador, ya acabado, pero aún no equipado, es un experimento que cuestiona lo que es o podría ser la reconstrucción. Siendo el origen de esta idea la visión borrosa de la memoria, y la imprecisión de las viejas fotografías en blanco y negro, Fioretti ha creado una arquitectura que evoca preguntas y no ofrece respuestas específicas respecto al parecido real con la Casa Gropius o la de Moholy-Nagy. Fioretti sigue la composición global de Gropius respecto a los volúmenes cúbicos con bastante exactitud, pero ha reducido el diseño minimalista original aún más al optar por cubrir las fachadas exteriores con un hormigón de color gris claro, de modo que todas las ventanas se han convertido en una superficie más de la fachada. Estas ventanas son casi opacas, de modo que la fachada exterior parece indeterminada, confusa, mientras que desde el interior no son sino siluetas grises. Por la noche, cuando el interior está iluminado, el efecto exterior se transformará de modo similar a las famosas fotos de Lyonel Feininger de las Casas de los Maestros tomadas de noche en la década de 1920.

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Fioretti ha creado huecos interiores y situaciones casi surrealistas como esta terraza interior donde una vez estuvo la cocina

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En todas partes las posiciones de las ventanas y las puertas casi opacos indican la posición de las habitaciones en la estructura interior original de la casa.

La mayoría de los detalles de los dos edificios se han omitido -como los pasamanos de metal de los balcones – convertiendo ambos edificios en esculturas de color gris, casi carentes de escala. Esta idea de sustracción constructiva continúa en el interior, donde las paredes y techos originales han sido parcialmente eliminados, creando configuraciones internas sorprendentes: la distribución original del interior ha cambiado totalmente, con curiosas ventanas  colgando en el aire que indican las habitaciones y paredes originales.

Bruno Fioretti Márquez han creado un edificio que parece el modelo de un boceto. Como visitante no puedes asegurar si el edificio está terminado. En vez de re-crear estos edificios en un estado histórico específico, todavía parecen estar cambiando – en una oscilación permanente.

Al mismo tiempo y con sorprendente facilidad, el diseño resuelve uno de los problemas principales de la comisión. Mientras que las pequeñas habitaciones del proyecto original Gropius no bastaban para acoger eventos y espacios expositivos, ahora los huecos verticales y los espacios del interior de las dos nuevas casas ofrecen una gran flexibilidad para su uso.

Epílogo: El siglo XXI lleva camino de ser el siglo del simulacro. Los proféticos avisos de Walter Benjamin proyectan su sombra sobre el mundo jurídico como nube de langosta que devora el invento más cuco de la edad moderna: el derecho a la propiedad privada intelectual. Dado que una abstracción sólo tiene realidad mediante su traducción en mercancía, la Idea se hizo Copyright. No obstante el simulacro sigue avanzando y con él se muere otro invento moderno asociado al anterior: el original. No falta mucho ya para que la clase media pueda poseer su <<pabellón Mies>>, o su <<ville Saboie>> en la parcelita. El proceso de la clonación es imparable. Cuando por fin se abran las franquicias arquitectónicas y pueda uno comprarse una copia de Nouvel o de Gropius en un mostrador de El Corte Inglés, cuando los fabriquen por miles en talleres de Taiwán y Bangla Desh, entonces la arquitectura habrá entrado en su momento realmente moderno. Mientras no sea así, permanecerá como un incomprensible arcaísmo romántico.

Fuentes: Designboom, Uncube,

Fotografías: ©Christoph Rokitta, 2014, Bauhaus Foundation Dessau

Más fotografías de las Casas de los Maestros de Dessau podéis verlas aquí

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