Un alambique camuflado: Prohibition kit

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El diseñador industrial afincado en Viena Francesco Morackini ha diseñado un original para destilar alcohol: Prohibition kit, es un kit de destilación formado por cuatro objetos cotidianos que podemos encontrar en cualquier vivienda.

El kit incluye una olla de cocina, una fondue, un frutero y una regadera que, juntos, se pueden combinar para crear un destilador de alcohol para producir tu propio aguardiente casero.

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“La producción de aguardiente, licor o alcohol está muy restringida en muchos países por la ley”, comenta Morackini. Pero su está pensado para salvar esas restricciones. Según Morackini “los elementos por separado, son legales; pero al juntar los objetos, se convierten en ilegales. Quería explorar los límites de la legislación.”

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El material usado para la fabricación de este alambique es el cobre. Su diseño ganó el primer premio en la categoría profesional del Cobre y el Hogar 2012, concurso organizado por el Instituto Italiano de cobre.

¿Por qué se utiliza cobre en un alambique?

El cobre se emplea tradicionalmente en la fabricación de alambiques porque:

  • Absorbe el azufre, sus compuestos y la levadura, que se producen durante la fermentación y cuya presencia en el destilado de la bebida o del aceite esencial es indeseable, dado su mal olor. El cobre permite, además, mantener el destilado dulce.
  • Reduce la contaminación bacteriana.
  • Tiene excelentes propiedades conductoras del calor que ayudan al calentamiento y al enfriamiento de los vapores.
  • Previene la producción de etilcarbamato, una sustancia tóxica formada a partir del cianuro (que se encuentra, por ejemplo, en los huesos de las frutas).
  • Mejora la calidad del producto final. Si la calidad del mosto no es microbiológicamente perfecta, el cobre mejorará el producto final.

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La destilación de un aguardiente
La experiencia secular ha establecido los patrones a los que obedece la técnica de la destilación artesanal.
Se inicia cargando la pota o caldera con 10-20 % de agua, previa colocación de sarmientos de vid o paja, o la base metálica de cobre perforada, para evitar el contacto directo de los orujos con el fondo de la pota o caldera, encendiendo el fuego. Mientras se calienta el agua se extraen los orujos de los recipientes de conservación. Se esparcen con un rastrillo, separando una porción más rica en raspón, que será la primera en introducirse en la pota o caldera, para conseguir una mejor circulación de los vapores en la masa del orujo, llenándola a continuación.
Cuando la salida e vapores es uniforme, se coloca el capacete (con el cuello de cisne o trompa de elefante en el caso del alambique), sellando las uniones con agua o masa de harina. A continuación se procede al llenado del depósito de refrigeración.
Es importante mantener el agua de refrigeración a temperaturas próximas a los 18-20ºC. Temperaturas bajas provocan condensaciones rápidas que dan lugar a destilados duros; mientras que, temperaturas altas provocan condensaciones lentas que dan lugar a la pérdida de componentes volátiles favorables.
Una vez iniciada la salida del destilado, se ha de procurar mantener un ritmo lento y uniforme, regulando adecuadamente el aporte de calor.
Los destiladores tradicionales (poteiros) recurrían a procedimientos artesanales para determinar el destilado aprovechable; agitaban una muestra en un vaso para observar la persistencia de las burbujas y los frotaban entre las palmas de las manos valorando el olor. Aún admitiendo que la experiencia y destreza de los poteiros les permite alcanzar un notable grado de exactitud, nos parece más correcto, medir con alcoholímetro las graduaciones de salida, para separar correctamente, cabezas, corazones y colas.
Se deben aprovechar las cabezas y corazones, rechazando las colas (graduaciones inferiores a 50 grados alcohólicos), aunque hay autores que recomiendan rechazar la primera fracción de las cabezas por considerar que van acompañadas de sustancias indeseables (sustancias sebáceas y sabor a cobre).
En todo caso, ésta es una decisión que ha de tomar el destilador en función de la calidad y estado de conservación de los orujos, así como de las características organolépticas percibidas en el destilado.
Luego procedemos a la limpieza y nueva carga del primer calderín.
Es importante que la presión del vapor se mantenga constante para que la salida del destilado sea regular
La preocupación principal en la destilación casera es la obtención no deseada del alcohol  metílico, una sustancia toxica causante de muerte o con suerte, de ceguera permanente. Para evitar esto ha que separar siempre el buyo del  sarmiento ya que es éste que generan el temido alcohol. En efecto el metanol se extrae fácilmente de la madera seca. (Fuente: Alambiques.com)

Nota: la prohibición general de la destilación casera en España ha tenido a Galicia como única excepción, prohibición derivada de la exigencia comunitaria que proscribe y limita al máximo ese proceso de destilación casera, prohibiendo taxativamente la comercialización de tal producto y limitando su producción, con rigurosísimas normas y trabas por medio, al limitado ámbito del dominio familiar. Hoy en día, cualquier aguardiente que se venda tiene que exhibirla correspondiente etiqueta del Consejo Regulador, y proceder de una bodega con licencia expresa de destilación.

Este post está dedicado a un colega que experimentó, cual profesor Bacterio en su bodega de Rascafría,  sobre el prolijo universo de los aguardientes caseros. Para Alfonso, con cariño.

Web del diseñador: Francesco Morackini

Más información sobre alambiques y la destilación en esta recomendale web: Alambiques.com

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