Otto y Elise Hampel: la resistencia al totalitarismo mediante tarjetas postales

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¡Pueblo alemán, despierta! Postal del matrimonio Hampel

La resistencia alemana al nazismo fue mayoritariamente pasiva en sus comienzos y sólo hacia 1942 se hizo más activa, en especial del lado militar. El término Resistencia alemana no debe entenderse en el sentido de un movimiento de resistencia cohesionado en torno a un liderazgo común en Alemania en cualquier momento durante el período nazi. La resistencia alemana al nazismo se originó de manera creciente en diversos ámbitos y estamentos civiles y militares de la sociedad alemana, en grupos pequeños y aislados por lo general que operaron independientemente, y en algún momento conectados entre sí, a los que la Oficina Central de Seguridad del Reich mediante la Gestapo intentaban desbaratar.

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Ficha policial de Otto y Elise Hempel

En el ámbito de la resistencia civil independiente destaca un caso peculiar: el del matrimonio . El matrimonio Hampel era una pareja de de clase trabajadora que formó parte de esa pequeña minoría de alemanes que de manera independiente se opusieron al régimen nazi. Los Hampel idearon un sencillo método de protesta que duró dos años (de septiembre de 1940 al otoño de 1942). Escribieron postales contra Hitler y el régimen nazi y las distribuyeron por los lugares públicos de Berlín. A pesar de que su protesta apenas causó una onda superficial en el régimen nazi (la mayoría de las postales que se encontraron fueron entregadas inmediatamente a la Gestapo), su actividad avergonzó a los jefes de la policía secreta, puesto que durante más de dos años no fueron capaces de detener a los anónimos distribuidores de las tarjetas. Finalmente fueron detenidos por la Gestapo, juzgados el 22 de enero de 1943 por la Sala Segunda del Tribunal Popular (Volksgerichtshof), acusados de “socavar la moral militar” (Wehrkraftzersetzung) y de “alta traición“, fueron declarados culpables y acabaron decapitados en la prisión de Plötzensee de Berlín en abril de 1943.

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¡La Guerra de Hitler es la muerte de los trabajadores!

A simple vista, los Hampel parecían dos personas muy normales de la época. Elise tenía estudios de educación primaria, perteneció a la Liga de mujeres Nacional Socialistas y trabajó como empleada doméstica antes de casarse con Otto en 1935. Otto era un veterano de la I Guerra Mundial, seis años mayor que Elise, que trabajaba como ajustador en una fábrica de cables de Siemens en Berlín. Vivían modestas vidas anónimas en Berlín y sin duda habría seguido haciéndolo si el hermano de Elise, un soldado del ejército alemán, no hubiese muerto en combate en Francia en 1940. En junio de 1940,  Elise recibió un telegrama diciendo que su hermano, Kurt Lemme, había muerto en combate contra los tanques británicos. Sin hijos propios, a Kurt  siempre lo habían tratado como a un hijo, por lo que la noticia fue devastadora para el matrimonio Hampel. La muerte del hermano de Elise fue el catalizador de la trágica, valiente y totalmente ineficaz campaña de resistencia que organizaron durante dos años los Hampel contra el régimen de Hitler.

Otto y Else compraron un montón de tarjetas postales en blanco y escribieron a mano más de 200 postales y folletos contra del régimen nazi. Las postales exhortaban a la población a no servir en el ejército alemán, a negarse a donar dinero para las organizaciones nazis, y en general, a hacer todo lo posible para resistir al gobierno. Lo Hampel distribuyeron las cartas en buzones, en la entrada de las consultas médicas y en las áreas de recepción de grandes y pequeñas oficinas, en las escaleras de los portales y otros lugares de todo Berlín. La idea era que la gente encontraría las cartas, las leerían y la harían circular, permitiendo así que la semilla de la rebelión arraigase. Lo que realmente sucedió fue que casi todas las cartas fueron entregadas inmediatamente a las autoridades. Nadie quería ser sorprendido en posesión de palabras tan peligrosas.

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¡Libertad de prensa! Postal del matrimonio Hampel

Debido a la gran cantidad de postales y la larga duración de su distribución, la Gestapo en un principio pensó que se trataba de un grupo mayor de traidores. Tuvo tanto éxito que sus perseguidores estaban convencidos de que estaban en una vasta conspiración, bien organizado destinado a matar a Hitler. La Gestapo debió sentirse frustrada con esa gente, que ni siquiera sabía escribir correctamente (las postales estaban llenos de errores gramaticales y faltas de ortografía) y que pudieron ser capaces de evitarles durante tanto tiempo.

Un ejemplo de postal  escrita por los Hampel y que muestra sus limitaciones es la que podemos ver en la parte superior. En el centro de la postal hay un sello de correos vigente en ese momento, aparece Adolf Hitler de perfil. Garabateadas encima del sello aparecen las palabras: “Arbeiter Mörder“: Asesino de Trabajadores. En la postal aparece escritas las siguientes frases: “¡Libertad de prensa! ¡Fuera con el moribundo sistema de Hitler! ¡El soldado raso Hitler y su banda nos están hundiendo en el abismo! ¡A esta banda de Hitler Göring Himmler, Goebbels sólo se les debería conceder espacio para morir en nuestra Alemania! ” Sin embargo, el 20 de octubre 1942 la suerte de la parejacambió cuando un compañero de trabajo en el que Otto había confiado lo entregó a la Gestapo. Lo detuvieron en el trabajo antes de asaltar el pequeño apartamento de la pareja situado en el 10 de la calle Amsterdam, en el corazón del antiguo barrio Comunista de Wedding, en Berlín. Allí encontraron las cartas y la tinta que habían estado usando. En las agotadoras sesiones de interrogatorio Otto mantuvo su dignidad. “Morirás por esto y todo habrá sido en vano“, le decía Willy Pueschel, el inspector de la Gestapo que lo interrogó tres veces. “No es por nada,” contestó Otto, “Yo no fui uno de vosotros.” Otto Hampel declaró a la policía que le había hecho feliz la idea de protestar contra Hitler y su régimen. Como hemos comentado anteriormente, fueron juzgados y condenados a pasar por la cuchilla de la guillotina de la macabra prisión de Plötzensee. No se ha encontrado sus tumbas.

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¿Por qué sufrir guerra y muerte por la plutocracia de hitler?

La memoria de esta pareja puede haberse perdido en el olvido como la caída de una hoja durante el otoño si no hubiera sido por una secuencia extraordinaria de acontecimientos. La historia de esta extraña pareja llegó a oídos del escritor alemán Hans Fallada – alias de Rudolf Ditzen. Los archivos de la Gestapo llegaron a manos de Fallada en el otoño de 1945. Johannes Becher (que más tarde se convirtió en el ministro de Cultura de Alemania Oriental) le confió el archivo de la Gestapo de la pareja Hempel, y lo animó a escribir una novela basada en su historia. Ditzen asumió el reto de escribir su historia y lo hizo con la velocidad del rayo (algunos dicen que todo el libro fue escrito en tan sólo 24 días, otros dicen que 47). El libro fue el canto del cisne de Fallada, murió semanas antes de su publicación en 1947. En alemán se tituló Jeder für sich allein stirbt (Todo hombre muere solo), traduciéndose al inglés en 2009 bajo el título “Solo en Berlín“. En España lo publicó la editorial Maeva, con el mismo título que la traducción inglesa (a mí me gusta la original del alemán, sinceramente).

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Retrato de Hans Fallada,1930 Copyright Hans Fallada Archiv

La biografía de Hans Fallada está entrelazada con la historia interior de la Alemania del siglo XX, Fallada decidió quedarse en Alemania durante el Tercer Reich y durante la guerra. Hans Fallada es un autor alemán nacido en 1893 en el norte de Alemania. Pertenece a la misma generación que Johannes R. Becher, Bertolt Brecht, Kurt Tucholsky y Walter Benjamin, autores nacidos en la época del declive del Imperio Alemán, que conocieron como adultos la caída del imperio con la Primera Guerra Mundial, y que vivieron sólo 14 años de democracia parlamentaria antes de que los nazis llegaran al poder y el posterior estallido de la Segunda Guerra Mundial. Murió en 1947 en Berlín, dejando una veintena de novelas que pasaron a convertirse en lecturas clásicas de las escuelas. Con la llegada al poder de los nacionalsocialistas, se negó a abandonar Berlín y se vio obligado a moderar su prosa para evitar la censura del nuevo régimen.

Hans Fallada es un personaje con una rica biografía, tuvo una adolescencia depresiva, fue administrador de fincas agrícolas, alcohólico, fue morfinómano y marido infiel, padre enternecedor y un extraordinario narrador. Sabía cómo trasladar sus experiencias contradictorias, ricas y traumatizantes a unas novelas que ofrecen un retrato tierno y feroz de una sociedad. El ejército de gente corriente de Fallada – porque sus personajes son gente común – se debate entre lo cotidiano de esos años, (quizás reflejo lejano de la actual Alemania pero no tanto respecto a la posición de la España actual), bajo la amenaza de la crisis, la inflación, el desempleo,  alternando siempre entre la cobardía y la pureza. Los manuales de literatura han intentado encuadrar a Fallada bajo la etiqueta de la Nueva Objetividad.

Fuentes: 12,3

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3 respuestas a Otto y Elise Hampel: la resistencia al totalitarismo mediante tarjetas postales

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  2. Álvaro dijo:

    Triste historia sin final feliz. Ahora todo sería más fácil con Internet.

    • Savinio dijo:

      Estimado Alvaro:

      En efecto, triste historia, rescatada del olvido gracias al escritor Hans Fallada (recomiendo todos sus libros). Quizás realizar un acto de resistencia similar, podría ser en nuestros tiempos algo más fácil. Sin embargo, es un un suponer, si lo trasladamos a nuestros tiempos y quieres hacer un acto similar contra un régimen totalitario a través de internet, creo yo que estos gobiernos tendrían mecanismos para capturar a esa gente. Un ejemplo claro es Chino. Allí, los disidentes tienen acceso a internet pero creo que el gobierno chino cntrola internet e incluso tiene acuerdos con Google para acceder a bases de datos. Imagínate también un estado como los EEUU. El gobierno controla las redes, es el caso de la famosa red Echellon…y ya ves como se las gasta cuando considera enemigo a alguien.

      Algo que podemos sacar en claro de este tipo de actos queda recogido en palabras de Hans Fallada:
      “No importa si lucha un hombre o diez mil, si un hombre ve que no tiene otra opción que luchar, entonces luchará, tenga a otros a su lado o no.”

      Es un imperativo moral

      Gracias por el aporte

      Saludos

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